





Tijuana, Baja California.— Tener sirenas y torretas encendidas no otorga inmunidad ni licencia para poner en riesgo a otros. Este miércoles por la tarde, una ambulancia de la Cruz Roja terminó volcada tras impactar contra un camión de transporte de personal que circulaba con normalidad en su carril, en el cruce ubicado cerca de la empresa Samsung, en la zona del Florido. A pesar de que las unidades de emergencia tienen prioridad de paso, el reglamento municipal es claro: esa prioridad no las exenta de responsabilidad cuando sus maniobras resultan imprudentes o peligrosas.
Los hechos ocurrieron cuando la ambulancia intentó atravesar el crucero con torreta y sirena activadas. Sus operadores argumentaron que estaban en servicio y que el paso les correspondía, sin embargo, el conductor del camión aseguró que se desplazaba conforme al reglamento y que la maniobra de la unidad médica fue repentina y sin margen para frenar o esquivar.
El artículo 74 del Reglamento de Tránsito y Control Vehicular del Municipio de Tijuana establece que ambulancias, patrullas y vehículos de bomberos tienen prioridad al circular en emergencia, siempre y cuando lo hagan “tomando las precauciones debidas”. Es decir, la preferencia no elimina la obligación de manejar con responsabilidad y evitar riesgos a terceros. De comprobarse que el operador de la ambulancia no actuó bajo esta premisa, podría ser considerado responsable del incidente.
Otro detalle que llamó la atención fue el tipo de placa que portaba la ambulancia: una hoja de papel sin sello oficial del Gobierno del Estado. Esta práctica, común en varias unidades de la Cruz Roja, ha sido señalada como irregular por no cumplir con los requisitos de identificación establecidos por Recaudación de Rentas, lo que complica procesos legales y de aseguramiento tras accidentes.
Afortunadamente, no se reportaron personas lesionadas de gravedad, pero el caso será sometido a peritaje vial para definir responsabilidades. Mientras tanto, el choque revive una discusión urgente: la urgencia no justifica el riesgo innecesario, ni exime a nadie de respetar las reglas básicas del tránsito.
















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