




Tijuana, B.C. – El sector de bodegas de saldos y comerciantes que revenden mercancía de Estados Unidos en Tijuana enfrenta una de sus peores crisis. En redes sociales, empresarios han denunciado operativos arbitrarios, extorsiones y presiones por parte de autoridades fiscales mexicanas, lo que ha llevado al cierre masivo de negocios y a un clima de incertidumbre en la frontera.
Según múltiples denuncias, comerciantes han sido blanco de cobros ilegales por parte del SAT, a pesar de operar bajo acuerdos previos o pagar cuotas para evitar problemas. Ahora, además de ser hostigados, aseguran que sus clientes también están siendo perseguidos, lo que ha obligado a varios negocios a cerrar sus puertas.
Los afectados señalan que esta ofensiva responde a presiones de las autoridades estadounidenses, que investigan una red de robos masivos a tiendas como Ross, Burlington y TJ Maxx en California. Se dice que el gobierno de Estados Unidos habría exigido a México tomar medidas contra el contrabando de mercancía robada, lo que habría derivado en operativos de gran escala en la ciudad.
Sin embargo, comerciantes aseguran que, lejos de desmantelar redes delictivas reales, las autoridades han enfocado sus acciones contra pequeños y medianos empresarios que solo buscan sobrevivir.
“Nos cobran por todo, nos roban y encima nos amenazan”, denunció un comerciante afectado, quien señaló que funcionarios del SAT continúan operando con total impunidad, e incluso algunos han sido promovidos dentro de la institución en lugar de ser sancionados.
El clima de incertidumbre ha provocado el cierre de múltiples bodegas en Tijuana, dejando a cientos de familias en riesgo de perder su fuente de ingresos. Los comerciantes hablan de un ambiente de “terrorismo fiscal”, asegurando que las autoridades están utilizando los operativos como un pretexto para despojar negocios sin consecuencias.















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